La cata de una o varias clases de chocolate puede convertirse en todo un ritual. Una sesión de cata puede ser vertical, es decir, que se prueban por orden derivados que se diferencian uno del otro por la proporción de uno de los ingredientes. En el caso de que el objeto de la degustación sea un grupo de chocolates sin relación entre sí, estaremos ante una cata horizontal. Si queremos ser escrupulosos en todo, empezaremos por utilizar una habitación cuya temperatura oscile entre los 19 y los 25o C.
Si se trata de un chocolate convencional se ha de mantener en la boca unos momentos para disfrutar de los sabores y aromas primarios antes de masticarlo lentamente varias veces, con el objeto de liberar los aromas secundarios.
El chocolate debe impregnar el paladar, los laterales de la boca y la lengua. De esta manera se puede diferenciar la gama de sabores y comprobar la persistencia del sabor mientras se derrite. Según los expertos, el chocolate se debe comer despacio y en pequeñas cantidades. De esta manera se consigue el máximo placer.
Sin embargo, un bombón relleno se degusta de otro modo. Se debe dejar descansar en la boca para liberar aromas y sabores primarios antes de masticarlo varias veces. De esta manera, se mezcla el chocolate con el relleno y se derrite en la boca, creando una nueva gama de sabores. El chocolate es siempre una buena manera de terminar una comida. |